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El camino a la igualdad: los líderes globales hablan del progreso hacia la igualdad LGBT

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La ONU insta al empeño global para alcanzar la igualdad en derechos de las personas lesbianas, gays, bisexual y transexual (LGBT).

Cuando fui electo para ser secretario general por primera vez no sabía mucho sobre el desafío de garantizar los derechos igualitarios de las personas LGBT. Todo el que carece de entendimiento debe escuchar atentamente. Los hechos son alarmantes.

Cada año, cientos son asesinados, miles son gravemente heridos y millones viven sus vidas bajo la sombra de la discriminación y el rechazo. Es una ofensa indignante.

Muchos gobiernos se niegan a reconocer los abusos contra los derechos humanos de las personas LGBT, o incluso, aceptar la responsabilidad para acabar con ellos.

Varios países van nadando contra la corriente del momento actual de la historia con castigos severos y excesivos por ser homosexual o —tan sólo— por hablar sobre el hecho de ser homosexual.

Me encuentro especialmente preocupado por los niños y jóvenes que son objeto de acoso en la escuela, expulsados de sus hogares o que viven en las calles.

Estos abusos sólo terminarán cuando los países adopten medidas concretas para proteger a las personas: nuevas leyes, políticas y programas. Esto necesita liderazgo y el compromiso de trabajar con las comunidades afectadas.

Pregunto a quienes utilizan argumentos culturales o religiosos para privar a la población LGBT de sus derechos humanos: ¿Qué ganan haciendo menos a sus iguales? ¿Es su religión o su cultura tan débil, que la única manera que se puede sostener es negando a otros sus derechos básicos?

No hay lugar en nuestro siglo XXI para la discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género.

Veamos un progreso alentador. En el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, más de un centenar de países han aceptado las recomendaciones encaminadas a proteger a las personas LGBT de la discriminación y antes de finalizar 2016, nuestra Oficina de Derechos Humanos dará a conocer un estudio sobre más de 200 iniciativas en 65 países.

En algunos casos, el punto de partida ha sido despenalizar las relaciones homosexuales. Durante el año pasado, tres países más han abandonado las sanciones penales siguiendo con las recomendaciones de la ONU: Mozambique, Las islas Sheychelles y Nauru. Quiero felicitarlos por su liderazgo.

Muchos países tienen nuevas leyes para acabar con la discriminación, castigar los crímenes de odio, así como restringir los discursos de odio. Vemos nuevas medidas para poner fin a la intimidación y proveer capacitaciones para la sensibilización.

Casi 40 países ya reconocen jurídicamente a las parejas del mismo sexo. Algunos más buscan que sea más fácil para las personas transgénero que su género sea legalmente reconocido. Estos grandes avances ocurrieron gracias a personas valientes que defendieron lo que es correcto.

Las Naciones Unidas están comprometidas a la acción.

Hace tres meses, el Consejo de Derechos Humanos decidió la designación de un experto independiente de Naciones Unidas para monitorear y reportar sobre estas violaciones. Vamos a aplaudir este gran paso histórico.

En 2015, el Consejo de Seguridad celebró una reunión sin precedentes para discutir la violencia dirigida hacia las personas LGBT. Quiero agradecer a la presidenta de Chile, la señora Michelle Bachelet, y al vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, por la iniciativa de sus gobiernos.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos está dirigiendo nuestra innovadora campaña “Libres e iguales” contra la homofobia y la transfobia. Espero que todos y todas se unan a ella.

El año pasado, una docena de organismos de la ONU emitieron una declaración conjunta —la primera de su tipo— haciendo la promesa de trabajar para poner fin a la discriminación hacia la comunidad LGBT y la intersexualidad.

El sistema de la ONU está avanzando en conjunto. Este progreso fue arduo y difícil de ganar. El grupo LGBT es nuestro gran aliado, pero tenemos muchos adversarios.

Hay un costo político en decir lo que se piensa. Uno que me siento orgulloso de pagar.

Como secretario general determiné que los funcionarios de las Naciones Unidas con parejas homosexuales obtengan igualdad de beneficios, aún en el caso de que sus países de origen no lo acepten. No se imaginan la cantidad de críticas que recibí provenientes de muchos de los Estados Miembros.

Por supuesto, muchos defensores de los derechos humanos han pagado precios mucho más altos.

He pedido a la Asamblea General una acción basada en el consenso. La falta de unanimidad nunca debe detenernos. El consenso conduce a grandes avances.

Todos los países han aceptado el principio
—consagrado en el Derecho Internacional— que los derechos humanos son universales. El consenso es nuestro. Vamos a insistir en la acción.

Siempre voy a luchar por la igualdad de las personas LGBT, miembros de nuestra familia humana.

Esta labor no me dejará cuando ya no esté más en mi cargo y no debiera salir de la oficina del secretario general después de que me marche a finales de este año.

El liderazgo es esencial y no necesita tener un alto cargo para tener una postura elevada.

Les invito a que nos demos la oportunidad de ser inspirados por las innumerables personas de todo el mundo que arriesgan su vida para proteger sus derechos y en convertir a nuestro mundo en un espacio con más libre e igual para las generaciones futuras.

*Secretario general de la ONU.

Fuente: Excelsior.com.mx – Por Ban Ki-Moon*